sábado, 8 de diciembre de 2007

PROFANA


Voy hacia ti, desnuda y encendida,
con la sonrisa abierta entre las piernas,
te ofrezco la humedad de mis cavernas,
yo, impúdica mujer desconocida.

Una noche cualquiera y unos brazos desiertos,
una mente poblada de cálidos desnudos,
la conciencia dormida, los instintos despiertos,
y la piel reventándose en alaridos mudos.

Me ataviaste de rostros múltiples, recogidos
en cines y oficinas, plazuelas y tabernas,
derramando en mis huecos la flor de los sentidos,
exprimidos en un nudo de brazos y de piernas.

Ni oposición obtienes, ni consigues mi ayuda,
yo un ente ficticio, tú, un hombre fogoso,
subyugando impaciente a una imagen desnuda,
para ultimar su esfuerzo en solitario reposo.


Y al filtrarse los rayos del sol por la persiana
resaltando perfiles en la cámara oscura,
percibimos el desencanto flotando en la mañana,
y un sabor en el alma de profunda amargura.

Fantasma Azul

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