sábado, 30 de junio de 2007

FENIX YO


Ya sale el sol de mi mañana última,
De mi mañana eterna.

El viento de la noche ha esparcido
El montoncito de ceniza mágica,
Del Fénix-Yo que muere a cada ocaso.

Ya se cambia a pulmón,
A nervio, a vida.

De debajo el ala, temerosa,
Se yergue la cabeza, sacude su penacho
Y abre a la vida la pupila de oro,
Valiente, ávida.

Esponjando su plumaje
Color de fuego y agua
Victoriosa se yergue
Sobre las dos columnas de sus patas.

En un temblor de éxtasis
Las ambiciosas alas bate;
Un rayo se hace iris en el nácar
Del orgulloso pico,
Y la garganta lanza al aire
El decidido voto por la vida.

Desde la cumbre, el Fénix-Yo,
Absorbe mar y cielo,
Y fiel a ella misma los divide
Son su invencible vuelo.

¡NO SE VIVE BASTANTE!

¡NO SE MUERE TAN FACIL!



Fantasma Azul

EN EL BOSQUE





Tengo certeza:
Mis ojos
Son los primeros
Que lo
Miran
En un mundo de urbes macilentas
Y muros infranqueables,
Mis ojos de invertebrados usos
Y mudos fugitivos
Estupefactos miran un fuego
En el follaje:
Mi colibrí azul en traje de rocío.

Algo me dice
Que aún
La Luz
No ha muerto...
Fantasma Azul

EL HUMO DE MI LIBERTAD


¡Soy libre…! Pienso mirando a la ventana
y en el claro éxtasis de palpar el silencio
enciendo un cigarrillo…
Mientras este se consume… veo claro.

Veo mundos de tristeza…
tristeza sin mundo
y mentes soñando en libertad.

¡Soy libre!... Dice mi voz en grito
al pensar en lo que teóricamente es libertad
pero soy presa de una marca que en humo
convierte el dinero, la vida, la ansiedad.

¡Soy libre!... Digo en grito
pero después…
en el almuerzo…
en el trabajo…
en mi vida en sociedad…
viene a mi mente el ansia
y vuelvo a ser esclavo
del vicio de fumar.

¡Soy libre!... Y en mi expirar, en el exhalar,
pregunto a la colilla ahora yerta
¿Mientras tú estés en mi vida,
podré acaso soñar con libertad?

Fantasma Azul.


Aunque se bien que no me vas a hacer caso…

MIEDO


Tengo un miedo especial,
Como todos los miedos,
Absurdo,
Pero este a pesar de la razón.

El que yo sufro es mi abismo interior.

No es nada espiritual lo que me aflige,
Más bien es mi materia, mía… desconocida.

Cuando me quedo a solas, pienso…
Me imagino la peristalsis de mis intestinos;
Pienso en los laberintos de mis pulmones
Casi veo a mi cerebro, silencioso… trabajar…

Hasta un rasguño o una picadura en mi piel
Me hacer crear ejércitos malvados
Penetrándome.

Pienso en mi vientre
Femenino…
Vulnerable…
Sigo el camino solo imaginado
De la médula porosa de mis huesos
Y el río pobre de mi médula espinal.

Si tengo el pelo escaso
Y débiles mis uñas.
Lo asocio a lo que más temo de mí:
Mi glándulas secretas, misteriosas…
Mi hipófisis, mi yo, y allá recóndito,
Galopando sobre mis riñones,
Se contraen locas las suprarenales,
Escupen su extracto en mis ríos de sangre,
Hacen trotar descontrolado a mi corazón;
Mis nervios contraen los vasos
Y me ahogo;
Mi cabeza parece estallar.

Para mi propio bien, lucho conmigo
Y me clamo por fin:
“No es hora de morir”…

A esto el médico lo llamaría histeria,
Hipocondría; me daría un calmante
Y olvidaría el caso.

Pero sigo teniendo miedo
De mi misma.
Esto no me lo puedo quitar.

Estoy maravillada de mi estructura
Es prodigiosa,
Es de veras un milagro!

Por qué debo temerme?

Me destruiré a mi misma?

Todos nos destruimos a nosotros mismos algún día,
Sin falta.

Pero la mayoría no piensa
En su estructura interior
Y no se teme a si mismo.
Pero yo si!

A esto yo lo llamo Miedo
A lo que amo más: YO, MI.

Fantasma Azul

POEMA PARA UNA POETA
















La mujer que tú amas se cree poeta.
Tú ignoras que en silencio
Ella cosecha a tu paso
Los destellos que siembras por doquier tú vas,
Que tus manos ansiosas los torna palabras
Y los labios calientes los vuelve cantar.
¿Poeta ella?
Sí, poeta es ella…
Mas poesía eres tú
Que con tu sola presencia,
Con tu sola mirada
Conviertes en poemas un tenedor y una mesa,
Una habitación y una casa,
Un poblado y la campiña,
Una ciudad y un continente,
Un mundo, un universo
¡Y hasta tu propio corazón!
¿La mujer que tú amas se cree poeta?
Déjala que así crea
Por favor…

Fantasma Azul

sábado, 23 de junio de 2007

domingo, 17 de junio de 2007

LOS SUEÑOS QUE COMBATEN



Sobre la sangre de los sueños perdidos,
Ellos fueron los héroes de la real aventura
Para salvar sus vidas.

Los reyes de la magia,
El vuelo de las nubes,
Los ojos del espacio,
La poesía con las armas en la mano,
Los queridos cipotes
Combatiendo están hoy
Contra curtidos brutos.

Las armas que mataron a sus padres,
Hermanos y amigos
Ahogaron la infancia de millones de niños.

El Salvador es tierra de niños torturados,
El único país del mundo
Donde les cortan la cabeza para catear los sueños
Que lograron escapar
De la operación Herodes,
Y sin embargo a media pesadilla
Continúan peleando
Contra los boinas verdes,
Veteranos en cortar cabezas en Vietnam.
Los niños salvadoreños,
Maestros en explorar los ríos,
En trepar a los árboles,
En correr por los montes,
En hablar con las piedras,
En amar la gran vida con sus limpios amores,
Combatiendo crecieron
Contra los boinas verdes,
Expertos en cuchillo para vaciar los ojos,
Especialistas en aniquilar masivamente
En los pobres caseríos,
Donde los asesores yanquis
En nombre del anticomunismo
Cercenan la cabeza canosa de viejos campesinos,
Y la cabeza negra
De inocentes mujeres y niños.

TOQUE DE QUEDA


Todas las tardes
Llegaban por docenas cipotes del barrio,
Y cogidos de las manos
Hacían grandes ruedas,
Para llenar de vida la esquina hasta las nueve.

Ahora el toque de queda de la junta fascista
A las seis de la tarde cierra todas las calles,
Y las esquinas
Y las bocas
Para imponer la muerte,
Y los niños no saben
Si a las seis de la tarde
Ya duermen o están muertos.

¿Cómo le decías
Niño campesino,
Al juego que jugabas cogido de las manos
En tu caserío,
Antes que los fascistas destruyeran
Tus infinitos sueños
Y quedara la huella del yanqui entre tus ojos?

En los atardeceres negros del fascismo
Los niños del país no juegan “huerfanita”,
Sino que sin su madre y sin su padre
Se echaron a llorar su desventura,
Desventura…
Desventura…
Carretón de la basura…

Triste infancia la de los cipotes de mi tierra…

LO QUE ME DUELE


Los viejos encogidos por el tiempo
Con la muerte en los hombros,
Tan desesperadamente solos
Pidiendo una limosna.

Los jóvenes mutilados
Con rostros de acero;
El gancho, la muleta,
El parche sobre la cuenca.

Las evas pecadoras
Con su alegría falsa;
La ponzoña en las venas,
La pereza y miseria.

Pero lo que me duele
Con íntimo dolor,
Son esos niños tiernos
Caritas de vampiro
Que aprendieron temprano
El vicio de pedir.

Saben mudar la mueca,
Hacen llorar la voz
Para inducir a lástima.

Enseñan dientecitos de cinco años
Y ojos de incalculable edad.

Eso si que me duele:
Los hombres de mañana
En los niños de hoy,
En los niños mendigos
Por pura profesión.

No debiera haber hambre,
Para todos hay sol,
Agua, tierra, fuego, aire;
Y para todos
Debiera haber amor.


Fantasma Azul