sábado, 23 de febrero de 2008

UNA NOCHE


Y se pintó los labios en un acto religioso, para un suicidio falso.
Muerte lujuriosa, placentera.
Agonía de besos entre caricias y zigzagueos.
Víbora que afiebra con el veneno de sus colmillos

Masca la avaricia de sus incontrolados deseos
y camina por la ciudad buscando donde menguar el hambre de su cuerpo.

En el bar esparce sobre sus labios el trago maquiavélico y el arpa de Dios comienza a tocar la melodía olvidada de Mozart.
Pastoril embrujado que llama a los excomulgados a ser cómplices de noches alquiladas donde saciar el deseo carnal.

Ahí están. Ella sin máscara en los labios, entrega otra de sus noches, al sarcasmo libidinoso de un extraño. En sus pezones atesora las ruinas del mundo, el génesis, el Apocalipsis veneran su carne esculpida en sal.

Ahí están los desconocidos cuerpos mezclándose entre zigzagueos, sin promesas, sin eternidad que cuidar. Lujurioso romano sin César. Libidinosa egipcia sin Dios, carne exterminadora, ansiosa, disoluta.

Carne unida al consuelo de un dios fortuito, de un dios casual.

Muerde cada respiro, extermina cualquier perdón.
Amazona que busca libertad en el esclavo. Guerrera nocturna. Gladiadora romana.
Necesidad justa de piel contra piel, labio contra labio, pelos entrelazados que se castigan sin hacerse daño.

Se acarician los muslos, entre besos, entre mordeduras. Besos abiertos que gimen en la antesala del placer. De tanto gemido y por tanto roce, un oleaje salado guillotina la humedad fundida en las entrepiernas, que saturadas nada desean, nada esperan.

Atenuada el hambre del cuerpo, se viste perezosa.
Complacida me miro en el espejo y me pinto los labios para esconder otra noche.
Noches que no me hacen daño.


Fantasma Azul

A esas noctámbulas que he visto al caminar por Metrocentro…

TÚ Y YO... AMANTES!


Y cae el sol nuevamente
Hacemos otra vez el amor
Amantes tú y yo
Frente a la multitud.

Y la lluvia
Se convierte en río
De aguas cristalinas
Que emana de nuestros cuerpos.

Somos felices
Y el instante
Es perfecto.

Tiéndese el sol
De pronto
Y nosotros dos, amantes jubilosos
Quedamos en espera
Que por Dios
Vuelva pronto a amanecer.

Fantasma Azul

ORGASMO COSMICO


Aquel día
Nos citamos a escondidas.
El mundo éramos solamente
Tú y yo. . .
La primera mirada fue
Ingenuamente normal.
El primer abrazo
Sorpresivamente sensual. . .
El primer beso
Extremadamente dulce. . .
Caímos rendidos
En los brazos del Amor. . .

Besaba sin cesar
Tus labios candorosos
Y mi lengua juguetona
Jugaba con la tuya. . .
Y nos dimos cuenta
Que al mezclarse
Tu saliva con la mía
Una alquimia misteriosa
Formaba un afrodisíaco. . .

Y deseaste tocar los capullos
De mis senos desnudos...
y mis manos recorrieron
Los lugares más ocultos
De tu sensual cuerpo.
Y mi clítoris

Fue, por largo tiempo acariciado
Por el poeta atrevido.

Y sentiste. . .
Y vibraste. . .

Y sentí…

Y vibré…
Y me hiciste sentir mujer. . .

Eres el poeta loco
Que se atreve a penetrar
Las profundidades más oscuras
Del deseo, del éxtasis
De la pasión, de la locura. . .

Ahora se calienta
La sangre de esta mujer
Ahora escuchas
Mis gemidos cadenciosos
Que salen de mi hueco místico

Esos gemidos son
La inspiración,
La música,
Para nuestra poesía. . .
Y el jugo de la vida fluye
Por las Trompas de Falopio.
Se acerca el clímax místico. . .
Recordaras para siempre
El inolvidable momento aquel
En que nuestros cuerpos se estremecieron
Y vibramos de placer. . .

Y me llego el orgasmo cósmico
Jamás podrás olvidar
El intenso momento aquel
En el cual nos juntamos los dos:
La poesía y el Placer. . .


Fantasma Azul