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Bajo el ecuador de esta noche, sobre los ruidos de la ciudad
Acaricio los bramidos de esta desnudez prehistórica.
Dolorosamente placentera siento los inciensos de tu cuerpo
Sumergirse en la ciudad de mi universo.
Por hoy la ideología de un hombre honesto,
se duerme bajo los insultos eróticos de tu lengua.
Estamos desnudos, desprovistos de cualquier moralidad,
arañándonos la carne, mordiendo toda sospecha carnalde nuestros instintos.
Te sumerges en mi vientre para olvidar tu tristeza
en mi cuerpo no está el consuelo de tu vida
tan sólo hay cierta anestesia decapitada
que te adormece para este momento.
Los suspiros arden bajo el vendaval de este cielo
promiscuos, nos hemos ido goteando placeres,
hemos rebanado un arcoiris en la esquina de los poros.
Acaricias mis costados,
la voz de la carne silencia después del último gemido
todo lo hemos escrito en las páginas de nuestra piel.
Nada complace más, nada duele más
que sabernos dos almas desconocidas
con la misma hambre en el cuerpo.
Dos seres prendidos a la pasión de una noche
que no olvidó ser verso.
Fantasma Azul