
Los viejos encogidos por el tiempo
Con la muerte en los hombros,
Tan desesperadamente solos
Pidiendo una limosna.
Los jóvenes mutilados
Con rostros de acero;
El gancho, la muleta,
El parche sobre la cuenca.
Las evas pecadoras
Con su alegría falsa;
La ponzoña en las venas,
La pereza y miseria.
Pero lo que me duele
Con íntimo dolor,
Son esos niños tiernos
Caritas de vampiro
Que aprendieron temprano
El vicio de pedir.
Saben mudar la mueca,
Hacen llorar la voz
Para inducir a lástima.
Enseñan dientecitos de cinco años
Y ojos de incalculable edad.
Eso si que me duele:
Los hombres de mañana
En los niños de hoy,
En los niños mendigos
Por pura profesión.
No debiera haber hambre,
Para todos hay sol,
Agua, tierra, fuego, aire;
Y para todos
Debiera haber amor.
Fantasma Azul
Con la muerte en los hombros,
Tan desesperadamente solos
Pidiendo una limosna.
Los jóvenes mutilados
Con rostros de acero;
El gancho, la muleta,
El parche sobre la cuenca.
Las evas pecadoras
Con su alegría falsa;
La ponzoña en las venas,
La pereza y miseria.
Pero lo que me duele
Con íntimo dolor,
Son esos niños tiernos
Caritas de vampiro
Que aprendieron temprano
El vicio de pedir.
Saben mudar la mueca,
Hacen llorar la voz
Para inducir a lástima.
Enseñan dientecitos de cinco años
Y ojos de incalculable edad.
Eso si que me duele:
Los hombres de mañana
En los niños de hoy,
En los niños mendigos
Por pura profesión.
No debiera haber hambre,
Para todos hay sol,
Agua, tierra, fuego, aire;
Y para todos
Debiera haber amor.
Fantasma Azul
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